Practicas inhumanas en el Congo

Médicos Sin Fronteras denuncia Practicas inhumanas en el Congo. El incremento de las violaciones masivas en la región de Kivu Sur, en la República Democrática del Congo. En los últimos días, la organización ha tratado a más de 50 víctimas.

Representantes de la organización sanitario-humanitaria Médicos Sin Fronteras han emitido un comunicado en el que denuncian la situación en la que se encuentran los civiles en la República Democrática del Congo, quienes aparecen como principales víctimas del aumento de la violencia en la región de Kivu Sur, al este del país africano.
En los últimos días, Médicos Sin Fronteras ha prestado atención médica especializada a 53 mujeres, hombres y niños que han sido violados en Kivu Sur.La mayor parte de las violaciones se produjo el pasado 19 de enero cerca de la localidad de Nakatete, cuando las víctimas regresaban de comprar en el mercado. Según el testimonio personal de algunas de ellas, los agredidos fueron tomados como rehenes durante todo el día, fueron violados en varias ocasiones y sometidos a un trato degradante.

Varios ataques

Los agresores separaron a las mujeres y a las niñas de los hombres y robaron las pertenencias y la ropa de sus víctimas.
El día siguiente, 20 de enero, también se produjeron varios ataques. Once de las mujeres atendidas por MSF, explicaron a los equipos médicos que en su caso el ataque se había producido en Kitumba, también cuando volvían del mercado. “Sufrimos una emboscada y después fuimos robadas y violadas por un grupo de hombres armados”, relataron al personal de la organización médica. Además, MSF trató a dos mujeres y un hombre que fueron atacados de manera similar y en el mismo lugar un día después.

violaciones
Teniente coronel bajo la lupa

La información que revela Médicos Sin Fronteras se une a las noticias sobre violaciones masivas ocurridas en el país africano desde principios de este 2011. El día de año nuevo se produjo la violación de por lo menos 50 mujeres en Fizi, también al este del país. En el suceso de primero de año hay además un acusado formal: el teniente coronel de la República Democrática del Congo, Kibibi Mutware, de quien se sospecha que pudo arengar a sus hombres a cometer las violaciones. De confirmarse la acusación, se trataría del caso de violación masiva más grave en el que estaría implicado el Ejército congoleño.

Las sospechas sobre Mutware han surgido por el testimonio de una de las víctimas del ataque y por la declaración de algunas fuentes que aparecen citadas en un informe de la Organización de las Naciones Unidas. Las violaciones se produjeron en las cercanías de un hospital, y varias personas que viven en los alrededores aseguran haber visto al teniente coronel ordenando a los soldados atacar a la población local. Mutware niega las acusaciones y asegura que todo ello es una campaña de descrédito de la ONU contra las fuerzas armadas congoleñas.
Médicos Sin Fronteras también estuvo activo en el caso de los ataques de año nuevo prestando asistencia médica a 33 de las mujeres víctimas.

“En el espacio de pocas semanas, MSF ha proporcionado tratamiento médico a cerca de 100 mujeres, hombres y niños, todos los cuales han sido violados en ataques en masa”, señala Annemarie Loof, coordinadora general de la organización en Kivu Sur. “Estamos extremadamente preocupados por las amenazas que se ciernen sobre los civiles, pues son personas normales que no tienen nada que ver con el conflicto y que, como siempre, son quienes más sufren las consecuencias del reciente aumento de la violencia y de la inseguridad en esta parte de la RDC”.

Violencia sexual como arma de guerra


El contexto de violencia que sufre la R. D. del Congo se remonta a hace más de diez años, y durante todo este tiempo, los civiles que viven en el este del país han sido las principales víctimas de las agresiones sexuales. Numerosas organizaciones han lanzado campañas para sensibilizar a la opinión pública, dentro y fuera del país, sobre el drama de las víctimas de la violencia sexual, que se utiliza sistemáticamente como arma de guerra en el país africano.
Los miembros de MSF reconocen que desde el año 2004 no habían tenido que proporcionar tratamiento médico por violación a esta escala en Kivu Sur, por lo que temen encontrarse ante un agravamiento de la situación. “En un contexto ya de por sí volátil, todo hace pensar que nos enfrentamos a lo que parece ser un nuevo deterioro de la situación”, dice la coordinadora de MSF, Annemarie Loof.

La atención médica que proporciona MSF a las víctimas de los ataques consiste en el cuidado de heridas, el tratamiento de lesiones y la administración de tratamiento preventivo para evitar posibles infecciones de transmisión sexual. Asimismo, las víctimas fueron vacunadas contra la hepatitis B y el tétanos, y se ofreció la píldora del día después a todas las mujeres y adolescentes que recibieron atención médica dentro de las 72 horas posteriores a la violación.

 

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