sexo en la adolescencia 1

By john | Educación sexual

Apr 11

sexo en la adolescencia 1

sexo en la adolescencia 1

Por otra parte la adolescencia es hasta cierto punto un concepto nuevo, pues en las épocas en que los niños trabajaban duro desde los ocho años, el tumulto de la adolescencia pasaba desapercibido, y aún hoy, en muchas zonas de la tierra, los niños son explotados o abandonados, de tal modo que su adolescencia no causa preocupación alguna, puesto que “no se ve”……….

Muchos aspectos de las Ciencias, la Filosofía, las Humanidades y la Salud, se han ocupado de definir la adolescencia, dando entre varias disciplinas una aproximación, pues en realidad la adolescencia es una etapa de la vida tan densa y controvertida, que difícilmente con una definición se explicarían los profundos cambios corporales, el oleaje tanto hormonal como psicológico, la confusión, y el cúmulo de nuevos sentimientos que embargan al adolescente.

 

 

Por otra parte la adolescencia es hasta cierto punto un concepto nuevo, pues en las épocas en que los niños trabajaban duro desde los ocho años, el tumulto de la adolescencia pasaba desapercibido, y aún hoy, en muchas zonas de la tierra, los niños son explotados o abandonados, de tal modo que su adolescencia no causa preocupación alguna, puesto que “no se ve”, si bien es cierto que aunque las cosas no se vean, no quiere decir que no existan, de manera que daremos aquí un somero análisis de la turbulencia a la que se enfrentan, quienes se dan de bruces consigo mismo, sin que haya fijada una edad exacta para ello.

 

Pubertad y adolescencia
Durante la pubertad y adolescencia, suceden los cambios que van a determinar el carácter adulto de los jóvenes, indicando la pubertad los cambios físicos que tienen lugar, y la adolescencia un periodo más largo, que contempla tanto variación física como emocional. En las chicas se toma como punto de partida para la pubertad, el inicio de las reglas, y para los chicos la producción de espermas. Esto sucede gracias a las hormonas responsables de la sexualidad, estrógenos en el sexo femenino, y testosterona en el masculino. No son las únicas, pero si las más importantes.

Cambios en las chicas
El cuerpo de las mujeres empieza a madurar sobre los diez años, y la edad promedio de la aparición de la regla se sitúa en los doce años, aunque depende mucho de las latitudes y de factores individuales. Es normal entre los diez y los dieciséis.

* El pecho se hace prominente, los muslos se redondean.
* Se estrecha la cintura, las caderas se ensanchan.
* Crece vello alrededor de la vulva y en las axilas.
* Aumenta la transpiración.
* Alargamiento de las extremidades.
* Aumenta el apetito, la estatura y el peso corporal.
* La piel se torna más grasa, sobretodo en la cara.
* Los huesos de la cara se agrandan, perdiendo su aspecto infantil
* Maduración folicular ( los óvulos alojados en los ovarios inician su maduración)
* El útero comienza a desarrollarse
* La vulva y el clítoris se vuelven más sensibles.
* Puede aparecer una pequeña cantidad de flujo blanquecino procedente de la vagina.

Cambios en los chicos
El cuerpo masculino tarda un poco mas en iniciar su maduración, que sucede entre los once y catorce años, aunque como en las chicas depende también de otros factores, individuales, climáticos, etc. Cualquier variación en este sentido es completamente normal.

* Los hombros y el pecho se ensanchan.
* Los músculos en general se desarrollan, perdiendo las formas redondeadas de la niñez.
* Crece vello alrededor del pene, en brazos, piernas, pecho y axilas.
* Alargamiento de las extremidades
* Aumenta el apetito, la estatura y el peso corporal
* La piel se hace más grasa, sobretodo en la cara.
* La cara se agranda y se hace más angulosa.
* Aparición del vello facial.
* La laringe se alarga y aparece “La nuez de Adán”. Cambia la voz y se hace más grave.
* Los testículos se agrandan y ganan sensibilidad. Asimismo el pene se agranda y alarga.

Tanto en los chicos como en las chicas, estos cambios aparecen de manera insidiosa, unos velozmente y otros con mas lentitud. En gran parte esto determina la gran confusión a la que se enfrentan los jóvenes de ambos sexos, ya que habituados a un organismo infantil, han de recibir ahora una nueva imagen, adaptarse a ella, y tratar de solventar cuantas dudas y contradicciones aparecen, tanto en su cuerpo como en su mente.

Cambios emocionales
Si las modificaciones experimentadas en el exterior, revisten la importancia de lo que es tangible, no son menos llamativos los cambios que aparecen en el ámbito de las emociones. Por un lado, el adolescente se encuentra con que su cuerpo va transformándose en “otro”, y por otra parte, las hormonas, además de sustentar éste hecho, implica unas emociones tan nuevas como confusas. De pronto el mundo comienza a tomar otra dimensión, lo que ayer era trivial hoy es fundamental, como sucede con el hecho de la atracción del sexo opuesto. Esta atracción es tan intensa que mediatiza la vida cotidiana, atraviesa los comportamientos, y ocupa gran parte de las situaciones y los sueños.

Las relaciones con el mundo en general, cambian de signo y así, el adolescente empieza a preguntarse sobre la autoridad de los adultos en general, y los padres y profesores en particular, desarrolla una gran sensibilidad con respecto de lo justo y lo injusto, su mirada se vuelve crítica con cuanto le rodea, se inician la etapa de las “pandillas”, en las que cobra especial importancia la opinión de los amigos, la aceptación del liderazgo, y el soporte del grupo, que se eleva por encima de cualquier otra relación. Se desarrolla en suma, el concepto de si mismo, es decir el conocimiento que tiene el joven de los valores, hechos o experiencias referidas al propio yo.

Es interesante resaltar que la “pandilla” suele formarse con jóvenes del mismo sexo, aún cuando la atracción por el opuesto coincida con ésta etapa, y esto es consecuencia de la reafirmación que busca el adolescente, alejándose de la comunicación parental, y vertiéndola casi exclusivamente en los amigos. Más tarde los grupos de amigos empiezan a ser mixtos, también con la existencia de un líder, para pasar a continuación a la formación de parejas.

Los rasgos que hemos esbozado aquí constituyen una parte de esa etapa que llamamos adolescencia, sin embargo ésta tiene aspectos, en particular referidos a la comunicación sexual, que intranquilizan a los protagonistas, y ponen en el candelero a padres y educadores, por lo que en una próxima edición, analizaremos cuales son realmente las preocupaciones de los jóvenes, que les inquieta, y que desean saber con respecto a la sexualidad, una experiencia que se revela como una de las más significativas en la vida de las personas.

*Rosario Cutillas:
Especialista en Ginecología y Obstetricia (Matrona) por la escuela de Santa Cristina de Madrid (Universidad Complutense).
Diplomada en Educación Maternal por la Escuela de Santa Cristina de Madrid (Univ. Complutense),
Diplomada en Neonatologia y Medicina Perinatal por la Escuela de Santa Cristina de Madrid (Univ. Complutense)
Monitora de educación sexual titulada por la Sociedad Sexológica de Madrid, España.

 

 

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