la venganza de Moctezuma

By john | Noticias

Aug 31
la venganza de Moctezuma

la venganza de Moctezuma, Su diagnóstico es a menudo empírico ya que con frecuencia asistimos a cuadros fundamentalmente diarreicos de etiología mixta, que van desde la diarrea simple (heces acuosas sin presencia de productos patológicos tipo sangre, mucosidad ni contenido purulento) a la disentería de tipo inflamatorio (heces mucosanguinolentas, dolor abdominal con calambres y fiebre)…………………..

La diarrea del viajero, también conocida como “la venganza de Moctezuma”, es una de las infecciones humanas más difundidas entre los turistas que programan visitas a países del subdesarrollo al no guardar las debidas precauciones para evitar su contagio y transmisión. Entre los agentes causantes más frecuentes tenemos las cepas enterotóxicas de E. Coli (60%), shigella (20%) y salmonella (10%), y en general acontecen por las malas condiciones de higiene personal y alimentación en los países de origen (principalmente continente africano y asiático).


 

Su diagnóstico es a menudo empírico ya que con frecuencia asistimos a cuadros fundamentalmente diarreicos de etiología mixta, que van desde la diarrea simple (heces acuosas sin presencia de productos patológicos tipo sangre, mucosidad ni contenido purulento) a la disentería de tipo inflamatorio (heces mucosanguinolentas, dolor abdominal con calambres y fiebre).


 

La difusión de la enfermedad en las zonas con bajo nivel higiénico puede producirse directamente de persona a persona (manos sucias), pero más frecuentemente por vía alimentaria (comidas en mal estado, cocciones incompletas, mala conservación…). Si a todo ello se suma la promiscuidad, la convivencia con animales en domicilio, la falta de terapias eficaces y de cualquier línea de educación sanitaria, el cuadro de riesgo se evidencia de forma clara.


 

La primera precaución a tener por el viajero visitante es la de mantener una escrupulosa higiene personal comenzando por la limpieza de manos que deben ser aseadas varias veces al día. Especial cuidado merece el consumo de verduras y pescado crudo, carnes poco cocidas y mariscos; toda la fruta debe ser pelada y todo dulce o producto lácteo autóctono debe ser rechazado.


 

También esmerar las precauciones con la ingesta de agua de fuentes no controladas (mejor beberla de botellas descorchadas por nosotros mismos), objetos personales adquiridos a los artesanos locales y pieles mal curtidas, así como debe desconfiarse de las latas de conservas de distribución local, habitualmente no sometidas  a controles sanitarios rigurosos.


 

Una vez contraída la enfermedad debemos evitar de inicio el cuadro de deshidratación asociado al diverso grado de diarrea ya comentado mediante la aplicación de rehidratación oral “ad libitum” de agua o de bebidas enriquecidas con azúcar, sal, limón y bicarbonato y la administración de medicación antibiótica oral del tipo doxiciclina 100 mg cada 12 horas y eventualmente como alternativa la administración de cotrimoxazol 800 mg cada 12 horas hasta completar una pauta de 10 días.


 

Para evitar la presentación de estos molestos y a veces peligrosos cuadros digestivos, debemos incluir en nuestro plan de viaje un exhaustivo conocimiento del hábitat a visitar y sus costumbres, además de la patología endémica más frecuente.


*Dr. José Sánchez Espinosa
Jefe de Unidad de Urgencias Hospital de Hellín (Albacete-España)
Master en Medicina de Emergencias Universidad Complutense de Madrid
Instructor en RCP del European Resuscitation Council 34 / 0270 / 0003.

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