La glándula sudorípara no solamente segrega líquido

By john | Salud

Apr 15
La glándula sudorípara no solamente segrega líquido

Se trata, desde luego, de una exageración publicitaria, pero es un hecho que olores corporales desagradables pueden aislar socialmente a una persona. Y entonces es cuando ha llegado el momento de pedir consejo al médico. Para hacerse una idea de lo que ocurre con la transpiración, debemos examinar primeramente cómo y por qué funciona una glándula sudorípara……………………

Hace unos sesenta años, la industria de productos de belleza descubrió un mercado completamente nuevo: el de los desodorantes, productos contra el desagradable olor de la transpiración.  Aparecieron de repente toda clase de anuncios con fotos en las que se veía a chicas o chicos que se quedaban solos en una fiesta porque despedían ese olor.


 

Y esto sucedía hasta que no usaban una determinada marca de desodorante. Una vez que la usaban se convertían como por arte de magia en el punto central de la atención. Se trata, desde luego, de una exageración publicitaria, pero es un hecho que olores corporales desagradables pueden aislar socialmente a una persona. Y entonces es cuando ha llegado el momento de pedir consejo al médico. Para hacerse una idea de lo que ocurre con la transpiración, debemos examinar primeramente cómo y por qué funciona una glándula sudorípara. Existen dos tipos distintos de estas glándulas. En primer lugar están las que aparecen por toda la piel del cuerpo. Se trata en este caso de estructuras bastantes sencillas, típicamente humanas, cuya misión principal es la regulación del calor corporal. Mediante la producción de una gran cantidad de transpiración muy acuosa, el cuerpo humano libera rápidamente calor en considerable medida,  al evaporarse el sudor.


La mayoría de los animales, sin embargo, no poseen esas glándulas y liberan el calor excesivo de otra manera, por ejemplo a través de la lengua: piénsese en el jadeo de un perro. Además, el ser humano posee unas glándulas sudoríparas de un tipo más      animal, que se encuentran principalmente en las axilas y en la región genital. Estas glándulas comienzan a funcionar en la pubertad y – al contrario de las primeramente mencionadas – están fuertemente influidas por las emociones. Esto quiere decir que si alguien tiene miedo en un determinado momento, podrá ser que transpire intensamente bajo sus axilas.


 

La glándula sudorípara no solamente segrega líquido

La glándula sudorípara no solamente segrega líquido


 

En esta clase de transpiración se da otra particularidad: la glándula sudorípara no solamente segrega líquido, sino también restos de células. Y esos residuos de células pueden ser afectados por hongos y bacterias. Eso es lo que produce el desagradable olor. Esa es también la razón de que en numerosos desodorantes haya bactericidas incorporados. Pero un buen lavado, elimina también ese desagradable olor. Al menos, hasta cierto punto. Contra una glándulas axilares de producción excesiva no remedian nada ni los agentes desinfectantes ni el agua o el jabón. Tampoco ayudan la mayor parte de los desodorantes. Lo que hacen es disimular el mal olor con un perfume.


Si queremos verdaderamente actuar de forma eficaz contra una producción excesiva de transpiración en las axilas, deberemos atemperar los impulsos emotivos o hacer algo con la propia glándula sudorípara. Desgraciadamente, los calmantes apenas tienen efecto sobre la transpiración emotiva. Tal vez al principio, pero a la larga los resultados serán en general decepcionantes.  También se prescriben a veces sustancias atropínicas, con lo que no solamente producirán menos líquido las glándulas salivares, sino también las sudoríparas.  Pero para un uso general,  los efectos secundarios de estas sustancias son demasiado grandes.Ciertas sustancias químicas actúan directamente sobre las glándulas salivares. Por ejemplo, la formalina fuertemente diluida. Pero en este caso hay una gran probabilidad de que se produzca una alergia, así que el procedimiento no es recomendable.  Algunas sales de aluminio parece que en la práctica dan buenos resultados. Mire, pues, en el envase si hay incorporadas en el desodorante sales alumínicas.


 

El mejor resultado lo obtendrá entonces untando primeramente cada noche, antes de irse a la cama, la piel con el producto antitranspirante. A la mañana  siguiente hay que lavar bien con agua y jabón las axilas. Si al cabo de unos cuatro días la piel se ha vuelto mas seca,  habría que rebajar el tratamiento a una o dos veces por semana. No desespere si ve que este consejo no contribuye de forma inmediata a la desaparición del exceso de sudor. No pocas veces hay que experimentar algo antes de encontrar el producto adecuado. Y si verdaderamente no ayuda nada, entonces aun queda el remedio de un tratamiento quirúrgico mediante el cual se extirpan de la piel axilar esas glándulas demasiado activas. Pero en la mayoría de los casos no hará falta aplicar un tratamiento tan drástico.

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