Kougoed otra forma de la felicidad

By john | Salud

Sep 09
Kougoed otra forma de la felicidad

Kougoed es una planta que es utilizada en Sudáfrica desde hace siglos como tranquilizante, y su efecto se asemeja mucho al del antidepresivo Prozac. Ahora, una empresa farmacéutica la quiere explotar comercialmente El curandero Hendrick Jap Jap Klaase extrae de un saco de yute un puñado de hojas y ramas secas. En la pequeña habitación hay potes y botellas llenas de combinaciones de plantas, yerbas y raíces. “Ramo de cáncer, ramo de asma y ramo de hemorroides”, nos señala. Esto no es magia blanca……………………

Kougoed es una planta que es utilizada en Sudáfrica desde hace siglos como tranquilizante, y su efecto se asemeja mucho al del antidepresivo Prozac. Ahora, una empresa farmacéutica la quiere explotar comercialmente.

El curandero Hendrick Jap Jap Klaase extrae de un saco de yute un puñado de hojas y ramas secas. En la pequeña habitación hay potes y botellas llenas de combinaciones de plantas, yerbas y raíces. “Ramo de cáncer, ramo de asma y ramo de hemorroides”, nos señala. Esto no es magia blanca. Klaase sabe cómo combatir los males de forma natural utilizando plantas.

Flotar

El sudafricano de 63 años frota una planta seca entre sus manos hasta convertirla casi en un polvo. Las hojas y ramas deben ponerse en la boca como tabaco para mascar. El sabor es amargo. Una mujer yace en un sofá y duerme mientras mastica la planta. “¿Ves cómo la habitación flota?”, me pregunta el curandero. Los muros y el techo se mecen apaciblemente de un lado a otro. “Es como si hubieras tomado demasiado vino”, bromea.

En la jerga popular la planta se llama kougoed (algo para mascar) o kanna. El nombre científico es sceletium tortuosum. El curandero la prescribe para clientes que tienen problemas de flatulencia, que no duermen bien, para combatir el dolor o para el malestar general. La planta tiene efectos en el sistema nervioso. Un importante elemento de la planta es la mesembrina que puede actuar contra la depresión.

Simon van der Stel

A pesar de que Sudáfrica ocupa no más de un dos por ciento de la superficie de la tierra, alberga casi el diez por ciento de las 24 mil especies de plantas de todo el mundo. El curandero Klaase puede nombrar en su región alrededor de treinta plantas que tienen propiedades curativas.

Kougoed se utiliza desde hace siglos. Especialmente por el grupo de los san o bosquimanos, cazadores que recogen plantas y las mastican durante la caza. El gobernador holandés de Kaap, Simon van der Stel tenía un dibujo de una planta en su diario de viaje de 1685 cuando viajó a Namaqualand y describió a los san como que “parecían anestesiados”.

 

Mucha tensión

Con el aumento general del estrés, HGH Pharmaceuticals considera que existe un mercado para la planta. “Hemos recibido de las autoridades sudafricanas el permiso para investigar y cultivar la planta,” dice el director Nigel Gericke, médico y botánico. HGH quiere sacar al mercado norteamericano el próximo año un extracto de kougoed al que llama Zembrin. En el puerto de Ciudad del Cabo hay grandes cantidades almacenadas de kougoed. La empresa ha dado pruebas de seguridad; ahora debe demostrar su eficiencia antes de comenzar a embarcar la carga.Lo que es especial en la comercialización de esta planta es que, si las ventas son exitosas, no solamente la empresa podrá obtener provecho de la “gente común”. El modesto curandero Klaase tendrá ganancias inmediatas y su comunidad recibirá dinero por sus conocimientos de la planta.

Premiar la vieja sabiduría

En todo el mundo se intenta premiar los conocimientos tradicionales de la naturaleza para combatir la así llamada “biopiratería”. A través de la biopiratería, las firmas extraen material de países del tercer mundo, los comercializan, los patentan y como consecuencia ganan dinero mientras que las comunidades de las que proviene el material no sacan nada a cambio. Por ejemplo, pantalones vaqueros son desteñidos con una bacteria procedente de un lago en Kenia de donde sólo obtiene ganancias una compañía norteamericana.

Sudáfrica intenta proteger por ley los conocimientos de las plantas. Es necesario un permiso para investigar plantas, cultivarlas y exportarlas. Para kougoed, que por otra parte se vende mucho ilegalmente, HGH tiene ahora los derechos. La ley establece que la empresa comercial debe compensar a quienes poseen los conocimientos ancestrales.

Posible mina de oro

En el caso de kougoed los conocimientos los tienen los san y dos pequeños pueblos en la provincia de Noordkaap: Paulshoek y Nourivier, que ayudaron a HGH en la investigación y en ubicar al curandero Klaase. “Recibirán derechos de HGH por sus conocimientos de la planta,” informa el abogado Roger Chennels, quien representa a los san en las negociaciones. “Cuánto dinero ganarán depende del éxito,” dice Chennels. Esto significa que pueblos donde no hay ningún tipo de desarrollo pueden estar viviendo sobre una mina de oro.

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