El niño de la naranja en venta

By john | Arte

Mar 08

El cuadro ‘El niño de la naranja’, de Vincent van Gogh, está en venta. Los propietarios suizos quieren destinar la recaudación a un fin benéfico. El retrato del niño, pintado unas semanas antes de que Van Gogh se suicidara, se ha puesto a la venta en la gran feria de arte TEFAF, en la ciudad holandesa de Maastricht.

 

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“Lo que más me apasiona, mucho, mucho más que todo lo otro de mi trabajo, es el retrato, el retrato moderno.” Vincent van Gogh escribía una carta el 5 de junio de 1880, en la que describía su nueva pasión. Era el periodo entre su internamiento en una institución siquiátrica en el sur de Francia y su suicidio, a finales de julio de 1890.
En esa época, Van Gogh daba una imagen feliz a su hermano Theo y a su mujer Jo. Con su recién nacido hijo vivían en París donde el pintor les había visitado. En unos 70 días creó aproximadamente 80 cuadros. Vivía cerca de París, en Auvers-sur-Oise. Inspirado en su sobrinito pintó numerosos retratos infantiles entre los cuales el que ahora está en venta. Miseria
Las medidas del lienzo son de 50×50 cm. ¿Qué es lo que vemos en este cuadro “L´Enfant à l órange? “Es un cuadro alegre. Ves a un niño de largo pelo rubio y ojos azules. Está sentado en un campo de flores amarillas y lleva un vestido azul. En las manos, una naranja.”

Emma Ward de la galería de arte Dickinson habla desde Maastricht de este particular obra. No ocurre todos los días tener a la venta “un Van Gogh”. Los precios han alcanzado en los últimos años sumas enormes: decenas de millones de euros o dólares no son ninguna excepción.
El precio establecido para el retrato infantil en Maasdtricht es de 30 millones de dólares. En 1908 fue comprado a la viuda Jo van Gogh junto con otras cuatro pinturas, por un total de 10.000 florines (4.500 euros o 6.400 dólares actuales). Una miseria, comparado con el valor actual. El Museo Van Gogh de Ámsterdam no va a pujar por el lienzo, según ha explicado un portavoz. “Esta pintura no es para nosotros ninguna prioridad. Nosotros estamos más interesados en obras de épocas anteriores.

Fin benéfico
Los propietarios actuales son descendientes del matrimonio suizo Hahnloser-Bühler, que compró el cuadro en 1916. La pareja fundó en Winterthur el Museo Villa Flora que acogía obras de grandes artistas como Rodin, Renoir, Cézanne, Toulouse-Lautrec, Matisse y también van Gogh.
El cuadro del niño con el cítrico no formaba parte de la colección del museo. Aunque colgaba en la vivienda de los propietarios, había sido expuesto regularmente en varios museos, tal como lo cuenta un señor mayor y algo evasivo desde Winterthur. El museo había facilitado su número de teléfono para obtener más información. El hombre no quiso decir si él era uno de los propietarios, pero sí que la recaudación estaba destinada a una institución benéfica que se ocupa de los niños y su educación. No quiso dar más información debido a que la familia quiere mantenerse fuera de la publicidad.

Hijo de carpintero
Sobre el niño del lienzo, sí que hay más información. Muy probablemente se trata de Raoul Levert, el niño de dos años de edad, hijo del carpintero Vincent Levert. Levert era vecino de Van Gogh quien había alquilado una habitación del albergue local. Levert tensaba los lienzos de Van Gogh en marcos de madera y, finalmente, construyó también su ataúd. El cuadro estaba junto a ese mismo ataúd en la capilla ardiente de Van Gogh.

“Es uno de los últimos retratos de su vida”, cuenta la marchante Emma Ward. “En el cuadro se refleja su felicidad de entonces. Se sentía muy implicado con los niños del campo. Ellos eran más sanos que los niños de la ciudad, donde vivía su sobrinito Vincent. En sus cartas pedía frecuentemente a su hermano Theo llevarse al niño.

La bondad de la vida al aire libre para los niños se aprecia en las sonrosadas mejillas del hijo del carpintero. Además, se ve en los alegres colores y las vivas pinceladas en el lienzo que Vincent disfrutaba de la vida en el pueblo de Auvers. Hasta que a finales de julio de 1890 fue campo adentro y se disparó en el pecho. Dos días después, fallecía. “Pero aquí, “dice Emma Ward, no se puede hablar de una depresión. Las últimas semanas de su vida creó sus más intensas obras. En este cuadro vemos al Van Gogh feliz”.

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