El elefante indio baila con el dragón chino

By john | el mundo

May 15

India y China son lo que se llama ‘socios estratégicos’. Pese a que se necesitan mutuamente, la recíproca desconfianza no desaparece.
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El elefante indio baila, Cuando India se independizó de Gran Bretaña, hace sesenta años, heredó las fronteras imprecisas entre el Himalaya y China. Mientras no daba abasto con sus problemas internos, la China comunista comenzó a hurgar en las fronteras. Como siempre en estos casos, tanto chinos como indios creen estar en posesión del derecho histórico.

Salida posterior al mar
En 1962, el Ejército popular de China sorprendió a las tropas indias en el lejano noreste de India, zona en la que se mantenía el status quo, e India no estaba preparada para un ataque. No hubo realmente una lucha, y el Ejército popular se retiró enseguida, pero China ya se había hecho con otro territorio importante al norte de Cachemira, en Ladakh. De este modo se aseguraban una salida posterior al mar, a través de Paquistán. Ambas zonas son aún controvertidas y, recientemente, China reclamó, por boca de su embajador, toda la zona de Arunachal Pradesch, que India considera como uno de sus propios Estados federados.

El año 1962 está grabado en la memoria de India como un trauma, opina Sujit Dutta, jefe de la sección Asia del este y del sur, en el Instituto de Estudios y Análisis sobre Defensa, en Nueva Deli. Equivale a decir que la consigna política es no olvidar ese “feo recuerdo”. El Ejército ya ha asimilado el trauma; incluso celebra maniobras militares juntamente con el Ejército Popular.

Ambiciones militares
“Cuando en China se habla de ambiciones militares, no lo consideramos como una amenaza, sino como un reto para nuestro aparato de seguridad”, explica Dutta, “pues no hay duda de que China quiere convertirse en una gran potencia, con fuerzas militares correspondientes”. En estos momentos, China es el país asiático que, en cifras absolutas, más invierte en el sistema militar. “Y esto tiene efecto sobre India”.

Ambos países poseen armas nucleares y, debido al crecimiento económico, cuentan también con más capital para gastar en modernización y ampliación de sus ejércitos. Y aunque esto no significa que estas armas se vayan a utilizar, sí dan a las viejas cuestiones candentes un tinte de ‘desafío’ potencialmente peligroso.

Misiles
Otro ejemplo es Pakistán, país que se independizó de India en 1948. Los dos Estados resolvieron el conflicto militarmente pero, hasta día de hoy, sus relaciones políticas están congeladas. China mantiene muy buenos vínculos con Pakistán y lo respalda económicamente. Según Sujit Dutta, “el hecho de que China haya ayudado a Pakistán tecnológicamente para construir sus misiles nucleares ofrece, en nuestra opinión, una dimensión anormal, y ha deteriorado nuestras relaciones con Pakistán”.

Tíbet
Y no debemos olvidar Tíbet. Desde la ocupación china, 200.000 refugiados tibetanos viven en India. También el Dalai Lama y su Gobierno viven aquí exiliados y son respetados. India considera “insensible” que China no tenga ninguna atención para con los tibetanos. No obstante, India reconoce a Tíbet como una provincia de China y, en el campo político, no pondrá en juego la conveniencia de una buena relación comercial con China, y no saldrá en defensa de los tibetanos. “Pero la solución del problema tibetano es también de nuestro interés nacional”, opina Sujit Dutta.

Sin amenazas, pero con desafíos
De tal forma, el elefante indio baila con el dragón chino, cuidadosamente, intentando no pisarse los pies, esforzándose por mantener buenas relaciones e intentando, a la vez, solucionar las cuestiones aún espinosas. O bien, aparcándolas temporalmente, mientras continúe la bonanza del crecimiento económico. En cuanto a las ambiciones militares de China, India prefiere no hablar de amenazas, sino de desafíos.

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