El ciudadano Iraquí que se siente abrasado en un auténtico infierno

By john | el mundo

Feb 24

Durante tres meses la Asamblea Nacional Iraquí (Parlamento) ha debatido acerca de los presupuestos generales del país para el año actual. Los legisladores rehusaban aprobarlos por las disputas sobre asignaciones, incluyendo cuánto dinero habría que darle a la región autónoma del Kurdistán.

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Por fin lograron su aprobación para salvar al Gobierno de un sonado fracaso. Una disputa clave fue que el presupuesto de 48.000 millones de dólares del cual un 17% iba destinado a la región del Kurdistán, a pesar de que su población, según algunas estimaciones, no supera el 12,8% de los habitantes de Iraq. Es la consecuencia de la ausencia de un censo preciso de la población iraquí, el desplazamiento de miles de familias y la limpieza étnica practicada en la región kurda especialmente en la ciudad de Kirkuk. Chantaje
Por otro lado, el fortalecimiento del papel de los partidos kurdos que participan en el gobierno actual y el chantaje que ejercen sobre las autoridades de Bagdad por tratarse de un gobierno débil e incapaz de defender los derechos del conjunto de los ciudadanos. Los partidos kurdos, para conseguir sus exigencias económicas amenazaron al Parlamento con retirarse, postura que hubiera provocado un serio problema para el Gobierno iraquí.

La economía iraquí pasa por su peor momento puesto que los especialistas señalan que la renta per cápita en 1979 era 4.219$, frente a los 1.456$ en 2006. La producción de petróleo que llegó a rozar los 4 millones de barriles diarios, no alcanza en la actualidad los 2 millones de barriles. Iraq era un país que acogía una enorme cantidad de mano de obra de modo que a principios de los años ochenta había en torno a cinco millones de egipcios trabajando en el país. En cambio la tasa de paro en estos momentos supera el 50%.

Pobreza extrema
El desempleo y el abandono de las políticas de desarrollo socioeconómico aplicadas en tiempos del régimen anterior han sentado las bases de una nueva estructura económica. Se trata de una economía informal de guerra y supervivencia basada en el contrabando. Buena parte del petróleo iraquí se saca del país de forma ilegal, particularmente hacia Irán y Kuwait.

Esta situación ha causado un deterioro importante en la economía del ciudadano por la falta de ingresos económicos y por la pérdida de familiares trabajadores, una realidad que ha llevado a que el 43% de los iraquíes vivan en la pobreza extrema.

Los centenares de miles de muertos como víctimas de la invasión y los conflictos resultantes ha dejado familias desestructuradas y fuertemente dañadas social y económicamente. Y dado que el 90% de los fallecidos son hombres y que la tasa de participación masculina en el trabajo es de 69% frente a un 13% para las mujeres, la muerte del marido significa la ruina del hogar.

Éxodo interno
Los desplazados dentro del país que se cuentan por millones viven en una penuria económica y social. En 2006, solamente el 32% recibió raciones alimentarias distribuidas por el gobierno.

La corrupción política que reina en Iraq y afecta a todos los aspectos de la vida y en particular a la economía, está llevando al país a un callejón sin salida. Pero lo más penoso de todo esto es el día a día del ciudadano iraquí que se siente abrasado en un auténtico infierno.

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