Arte américas

By john | Arte

Apr 09

Miami ha sido sede de la mayor feria de arte latinoamericano en los Estados Unidos. Se trata de Arteaméricas, donde se mostró el trabajo de más de 400 artistas reunidos por 78 galerías del continente latinoamericano y de España. De algo se puede estar seguro: el arte de América Latina se ha consolidado en los mercados asiáticos, europeos y de Estados Unidos.

La cita en Miami dio muestra de los talentos consagrados y emergentes de las tres Américas, en momentos en que el arte latinoamericano ha sabido abrirse espacio entre las principales galerías de arte a nivel mundial, y en importantes casas museísticas y colecciones privadas. Pero qué ha facilitado esta puesta en escena de las artes plásticas latinoamericanas?

Apresurada, una de las primeras respuestas obliga a decir que las décadas de asociación del arte latinoamericano con lo meramente folclórico, han llegado a su fin. Fue una época dominada por la producción pictórica de Frida Kahlo, en lo particular, con toda la carga desgarradora de sufrimiento y de dramatismo mariachi que su obra encerraba. Y de otro tipo de dramatismo: el del colombiano Fernando Botero.

“Atrás ha quedado el concepto de que todo lo latino era reducido a lo folclórico, tipo Frida Kahlo. Piensas también en Botero, pero no hay que desmerecerlos. Es muy bueno y es importante. Lo podemos poner entre los grandes maestros. Hay que tener en cuenta que era eso lo que vendía en aquellos momentos. Hoy la gente investiga mucho más, se informa, entonces descubre movimientos como el del cincuenta-sesenta, que no tenía ni mercado ni consumo”, señala Diego Costa Peuser, director de Arteamérica.

La segunda mitad de los años noventa del siglo XX provocó el llamado big-bang del arte latinoamericano a nivel mundial. Nueva York y Miami juegan un papel fundamental en la producción y difusión de las nuevas tendencias latinoamericanas, al ser asideros de emigrantes latinos que deciden dejar atrás sus tierras y arriesgar suerte en los feudos del arte internacional. El fenómeno de la globalización y las herramientas de difusión a través de Internet, se encargan del resto.

Es entonces cuando se consolida Arte américa, que en apenas seis años de existencia ha demostrado que la idea de dar visibilidad específica al arte del centro y sur del continente, contribuye a su inserción en el circuito mundial del arte.

Arteamérica además, sigue los pasos de otras ferias, tales como Balelatina en Suiza, y Pinta en Nueva York, las cuales han provocado que a nivel mundial se despierte el interés y apetito por comprar arte latinoamericano.

Diego Costa Peuser dice que “existe un reconocimiento muy marcado por el arte latinoamericano en Estados Unidos, y que se está extendiendo a Europa y Asia. Fíjese en la existencia cada vez mayor de departamentos de arte latinoamericano en las universidades”.

“La migración de latinos a Estados Unidos ha sido un factor determinante en el interés hacia el arte latinoamericano. Otro de los factores es que mucha gente ha investigado durante la última década respecto de las tendencias del arte latinoamericano, todo lleva un tiempo y ese tiempo de reconocimiento ha llegado. Te encuentras con instituciones emblemáticas como el MOMA que poseen su sección de arte latinoamericano. Lo mismo sucede con el Museo de Houston. Son lugares muy importantes que permiten enseñar la cara de lo nuestro”, dice el experto.

Todos los indicadores señalan que América Latina vive un esplendor artístico. Por vez primera, el arte producido en el continente ocupa la atención sistemática de la crítica internacional, multiplicándose los espacios y salas que quieren dar cabida a las principales voces artísticas de Latinoamérica. “Valor agregado es que en el caso de las obras de artistas latinoamericanos, éstas representan una buena opción de inversión porque se consigue gran calidad y buenos precios. Las obras de artistas latinoamericanos generan cada vez más interés en términos de negocio, porque el arte funciona como una commodity de los bancos. Las acciones caen, el marcado inmobiliario también, pero el arte se sigue vendiendo muy bien”, asegura el experto.

“La gente no compra arte para hacer negocio. Lo compra para posesionarlo. Si uno busca un asesor para comprar bien la obra, dicha obra pasa a ser como un commodity de un banco: en vez de comprar una acción, se compra arte latinoamericano”, opina Costa Peuser.

Dice Costa Peuser que “el arte latinoamericano tiene una calidad extraordinaria, y precios muy asequibles. Ahora se está descubriendo todo el movimiento de arte abstracto, geométrico, el arte de los años cincuenta-sesenta que no se conocía”.

Pues así, Arteamérica estuvo en cerca de 80 galerías procedentes de 14 países, y durante el fin de semana del 28 al 31 de marzo se destacó la presencia de espacios institucionales con muestras curadas de su colección. Se ofrecieron a la venta obras de pintores y escultores reconocidos internacionalmente como Fernando Botero, Lidia Clark, Wilfredo Lam, Rufino Tamayo, Jesús Soto y Joaquín Torres-García.

Por otra parte, las nuevas tendencias en vídeoarte, fotografía y pintura estuvieron presentes en una selección curada por Cecilia Fajardo- Hill, curadora jefe y directora de CIFO, la cual consta de 14 artistas de 5 países diferentes de América Latina que han sido premiados por el fondo de subvenciones y comisiones de Cisneros Fontanals Art Foundation (CIFO). Las piezas escogidas por el curador de arte moderno de la Colección Patricia Phelps de Cisneros, CPPC, Ariel Jiménez, mostraron los puntos de contacto entre los artistas más representativos de Latinoamérica, Estados Unidos y Europa. Al mismo tiempo, María del Carmen González, curadora del Programa Educativo Internacional del CPPC, Piensa en Arte, mostró la particularidad de los métodos de trabajo en el continente.

La realidad económica y social de un continente será el eslabón entre las obras de autores latinoamericanos y caribeños de la colección del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), seleccionadas por el director y curador del BID Centro Cultural, Félix Ángel.

Arteaméricas contó con el apoyo de seis de los museos más prestigiosos de Estados Unidos, entre ellos el Bass Museum of Art, Frost Art Museum de la Universidad Internacional de Florida, Lowe Art Museum, MoLAA de California, el Museo de Arte Contemporáneo de North Miami (MOCA) y el Miami Art Museum (MAM).


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