Cine Argentina; Mía

By john | Arte

Aug 29
Cine Argentina; Mía

En 1995 se construyó, a las afueras de Buenos Aires la Villa Rosa: un vecindario construido con casas de cartón y sin electricidad o agua potable cuyos habitantes eran la comunidad de homosexuales y transexuales relegados a la vida callejera, sin posibilidad de conseguir un trabajo estable o una casa digna donde vivir. La Villa Rosa es el lugar donde se desarrolla Mía, largometraje argentino contextualizado en los meses previos al derribo de la Villa y en el contexto de negociaciones con las autoridades…………..

En 1995 se construyó, a las afueras de Buenos Aires la Villa Rosa: un vecindario construido con casas de cartón y sin electricidad o agua potable cuyos habitantes eran la comunidad de homosexuales y transexuales relegados a la vida callejera, sin posibilidad de conseguir un trabajo estable o una casa digna donde vivir.  La Villa Rosa es el lugar donde se desarrolla Mía, largometraje argentino contextualizado en los meses previos al derribo de la Villa y en el contexto de negociaciones con las autoridades para evitarlo. Javier van der Couter, director de la producción cuenta los orígenes de la historia: “esta Villa surge porque un arzobispo dijo que todos los gays y las travestis tenían que irse a vivir a una isla para no dañar a la sociedad. Entonces muchas travestis pobres que vivían en situación de calle se empezaron a ubicar en ese lugar y formaron una comunidad”.

 

Como explica van der Couter, el objetivo era no estar obligadas a prostituirse y poder trabajar recolectando aluminio o cartones, un trabajo muy digno en Buenos Aires. Y “cartoneando” encuentra Ale, una transgénero habitante de la Villa Rosa el diario íntimo de Mía. La protagonista de la película rápidamente se siente identificada con esta mujer que no conoce y con su mayor dolor: no querer a su hija como es debido. Tras su muerte, su hija Julia se queda, en palabras del director, sedienta de amor. “Lo que resume a la película para mí es el vínculo entre Ale la travesti y Julia que es la niña, que son de dos realidades totalmente distintas, de clases sociales muy diferentes pero que de algún modo esa unión y esa amistad es de lo que habla la película”, explica van der Couter.

Mía ha sido proyectada en las sesiones al aire libre del Festival de Cine del Mundo de Amsterdam. A pesar de no ser una de las películas competidoras, sólo en su primera sesión más de 1000 personas se acercaron al popular parque de Voldenpark para verla. Y es que entre la sociedad holandesa y europea el cine latinoamericano está encontrando más y más seguidores. “El cine estos últimos años se ha dedicado a descubrir nuevos autores cinematográficos, y cada director es auténtico en lo que cuenta”, opina van der Couter.

La participación latinoamericana del Festival de Cine del Mundo de Ámsterdam se completó con la exitosa proyección al aire libre de Mía, largometraje que narra la vida de una transexual de Buenos Aires.



 

El caso de Mía, a pesar de narrar una cruda realidad social, destaca por su belleza estética. Pues la Villa Rosa no era una villa común, dice su director: “vivían cerca de un barrio muy pudiente, y juntaban materiales como una alfombra persa o un espejo divino, entonces eran ranchos llenos de glamour”.

La estigmatización de los transexuales en Argentina ha disminuido desde los años en que la Villa Rosa fue construida y derruida. En los últimos meses, el país latinoamericano ha llevado una apertura legal que lo posiciona en los países más tolerantes con la comunidad LGTB.

Fuente; Mara Landa

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